
La mayoría lo hemos hecho. Suena la alarma, nos quejamos y automáticamente apretamos el botón de repetición. Parece inofensivo. A veces, incluso necesario. Sin embargo, mucha gente se pregunta si posponer la alarma es bueno o malo para la salud.
La respuesta es más matizada de lo que podrías esperar. Dormir puede afectar tu cuerpo tanto de manera positiva como negativa, dependiendo de... cómo y por qué tu lo usas
Antes de juzgar el hábito, conviene comprenderlo. La gente suele posponer la alarma por:
cansancio persistente
Uso de pantallas a altas horas de la noche
Horarios de sueño irregulares
Alto estrés
Mala calidad del sueño
Inercia pesada del sueño (sensación de aturdimiento justo después de despertarse)
El botón de repetición de alarma a menudo se convierte en un breve escape del malestar matutino.
Cuando te vuelves a dormir y la alarma suena de nuevo minutos después, tu cerebro se desperta bruscamente de la fase inicial del sueño. Este ciclo repetido interrumpe la arquitectura normal del sueño y puede empeorar el aturdimiento.
Quizás creas que dormir te da un descanso extra, pero esos pequeños momentos de sueño rara vez te refrescan de verdad. En cambio, prolongan la sensación de pesadez y confusión que sigue a un despertar repentino.
Cada alarma es un microestresor. Para algunas personas, varias alarmas provocan picos de hormonas del estrés, como el cortisol, en la primera hora del día, lo que afecta el estado de ánimo y la concentración.
La dependencia crónica del sueño a menudo indica una mala calidad del sueño, horas de sueño insuficientes o un ritmo circadiano irregular.
Los investigadores han descubierto que posponer la siesta no es del todo perjudicial para todos. De hecho, en ciertas circunstancias, puede facilitar la transición matutina.
Una siesta corta puede darle tiempo al cerebro para pasar lentamente del sueño profundo a etapas de sueño más ligero. Para algunas personas, esto reduce el impacto de despertarse bruscamente.
Un estudio muestra que dormir una siesta controlada durante 10 a 20 minutos puede aumentar el estado de alerta sin reducir la calidad del sueño, especialmente en personas que duermen profundamente.
Para quienes deben despertarse más temprano de lo que prefiere su ritmo natural, una breve siesta puede hacer que las mañanas se sientan menos abruptas.
La conclusión honesta: Depende del momento, la duración y tu salud general del sueño.
Confías en ello todos los días
Utiliza múltiples repeticiones de repetición cortas
Te sientes más cansado después
No estás durmiendo lo suficiente
Solo duermes una vez
Lo mantienes por debajo de 10–20 minutos.
Ya estás cerca del final de un ciclo de sueño.
Te ayuda a despertarte suavemente en lugar de hacerlo de forma abrupta.
Si dormir es una lucha diaria, considere herramientas que favorezcan un despertar más suave:
Despertadores con amanecer que iluminan gradualmente la habitación
máquinas de ruido blanco para mejorar la calidad del sueño
Horarios de sueño consistentes
Disminuir el uso del teléfono por la noche
Despertadores colocados más lejos de la cama
Estos pequeños cambios reducen la dependencia de las repetidas repetidas alarmas.
Dormir no siempre es tan malo como se cree. Con moderación y si se usa con inteligencia, puede facilitar la transición del sueño a la vigilia. El problema empieza cuando dormir se convierte en una muleta diaria que enmascara problemas de sueño más profundos.
El mejor enfoque es comprender sus propios patrones de sueño y elegir herramientas (como despertadores confiables o luces de amanecer) que lo ayuden a despertarse en armonía con su ritmo natural.